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Si alguna vez has soñado con practicar snorkel en un lugar virgen, lejos de las multitudes —donde las aguas cristalinas, los jardines de coral y las islas intactas se extienden bajo el sol egipcio— entonces la Isla Hamata en Marsa Alam es tu destino ideal.
Ubicada dentro del impresionante archipiélago de Qulaan, este rincón escondido del Mar Rojo se siente como entrar en una postal viviente: salvaje, tranquilo y lleno de color.
Tu día comienza con la suave brisa marina mientras el barco zarpa desde la Marina de Hamata, deslizándose sobre aguas turquesas rumbo a un conjunto de islas vírgenes, cada una rodeada de arrecifes repletos de vida marina.
Esto es mucho más que una excursión de snorkel: es una escapada relajante hacia la belleza pura de la costa sur de Egipto.
Descubre tres islas intactas dentro del archipiélago de Qulaan, rodeadas de paisajes naturales únicos.
Nada entre arrecifes vibrantes y peces tropicales que no encontrarás en otras zonas de Egipto.
Observa tortugas marinas, mantarrayas y delfines juguetones en su hábitat natural.
Camina por playas paradisíacas y captura fotos inolvidables.
Disfruta de un almuerzo fresco preparado a bordo con vistas espectaculares al mar.
Viaja en vehículos con aire acondicionado acompañado por guías profesionales.
A diferencia de los destinos turísticos más concurridos del norte, Hamata y las islas de Qulaan permanecen prácticamente intactas. Sus manglares, lagunas poco profundas y colonias de aves raras crean un santuario natural perfecto tanto para la vida marina como para el ecoturismo.
Aquí encontrarás tranquilidad, belleza natural y una conexión auténtica con el Mar Rojo que pocos lugares aún conservan.
Es un viaje que combina aventura ecológica, relajación y fotografía impresionante —una verdadera joya para quienes visitan Marsa Alam.
Un día en la Isla Hamata en Marsa Alam no es solo una excursión de snorkel —es un viaje hacia uno de los últimos santuarios marinos intactos de Egipto. Entre arrecifes coloridos, la suave brisa del mar y las islas tranquilas, cada momento se siente puro y eterno.
Cuando regreses a Marsa Alam al atardecer, llevarás contigo más que fotografías: llevarás el recuerdo de un mar que aún se siente vivo, salvaje y maravillosamente tuyo.
1- Escríbenos (desde casa o desde tu hotel) por WhatsApp:
📱 +201202905255
Your adventure begins early, as our driver collects you from your Marsa Alam hotel and drives you south to the Hamata Marina, around 130 km away. Enjoy the changing landscapes — the golden desert meeting the deep blue sea — before you reach the quiet port.
Step aboard a comfortable, fully equipped yacht and feel the excitement build as you cruise toward Hamata Island, part of the protected Wadi El Gemal National Park. The islands ahead shimmer in the distance, surrounded by some of the clearest waters in the Red Sea.
Your yacht will anchor at three distinct snorkeling sites. Each one reveals a new world beneath the surface — coral gardens bursting with color, schools of butterflyfish, and the gentle sway of sea fans. If you’re lucky, you may even spot a green sea turtle gliding gracefully beside you or a pod of spinner dolphins dancing nearby.
After your snorkeling sessions, step ashore one of the virgin islands. Feel the soft sand beneath your feet, listen to the calls of seabirds nesting in the mangroves, and take a moment to breathe — you are standing in one of Egypt’s most pristine natural sanctuaries.
Enjoy a delicious buffet-style lunch freshly prepared by the crew — grilled fish, salads, and refreshing drinks — while soaking in panoramic views of the Red Sea.
As the sun begins to dip, your yacht sails back to Hamata Marina. Relax on deck, feeling the warm breeze on your face — the perfect ending to a day filled with sea, sun, and serenity.
A day at Hamata Island Marsa Alam isn’t just another snorkeling trip — it’s a journey into one of Egypt’s last untouched marine sanctuaries. Between the colorful reefs, gentle sea breeze, and peaceful islands, every moment feels pure and timeless.
When you return to Marsa Alam at sunset, you’ll carry with you more than photos — you’ll carry the memory of a sea that still feels alive, wild, and wonderfully yours.